La Graflex K-4: Cuando una Reliquia de Guerra Hace Quedar Pequeña a Tu Cámara Digital
Vivimos en una era donde la cámara más poderosa del mundo cabe en el bolsillo de tu pantalón. Y entonces aparece la Graflex K-4, una cámara militar de los años 50, y de repente todo ese minimalismo digital parece una broma.
Un Monstruo de Metal con Historia
La Graflex K-4 no es una cámara. Es una declaración de intenciones. Diseñada para el ejército estadounidense durante la era de Vietnam, este rangefinder de 70mm fue construido para sobrevivir en combate. Se fabricaron apenas 1.500 unidades, y la mayoría de las que quedan hoy son cáscaras incapaces de disparar un solo fotograma.
Jason Kummerfeldt, del canal de YouTube grainydays, tuvo la oportunidad de reunirse con un ejemplar funcional prestado por un coleccionista. El kit llegó en un maletín militar Halliburton: cámara, lente Kodak Ektar de 102.5mm, una monumental lente de 205mm, cassettes de 70mm y rollos de Tri-X. Solo faltaba el legendario gran angular de 63.8mm, una lente tan escasa que parece más mito que realidad.
El Formato que el Mundo Olvidó
La K-4 dispara en película de 70mm, ligeramente mayor que el 120mm del medio formato y hoy prácticamente extinto para fotografía fija. Cargarla no es casual: hay que hacerlo en oscuridad, cortando y ensamblando el rollo a mano. La cámara incluso incluye una cuchilla interna para cortar el rollo a mitad del carrete, detalle que dice mucho de para qué fue concebida.
Mecánica Pura en un Mundo Digital
No hay batería, ni menús, ni pantalla. Funciona con un motor de resorte que se cuerda manualmente. Sin medidor de luz integrado. Velocidad máxima de 1/500s. Una Pentax 6x7, ya considerada grande entre las de medio formato, parece discreta a su lado.
El contraste con el equipo digital actual no podría ser más extremo: una mirrorless moderna de alto rendimiento pesa menos de un kilo y dispara 30 fotogramas por segundo. La K-4 necesita su propio maletín militar, y solo escanear los negativos puede llevarte toda una tarde.
¿Vale la Pena?
Los resultados en blanco y negro tienen una presencia difícil de ignorar, comparables a un sistema 6x9 en 120mm. Pero el proceso completo —carga, revelado especial, escaneo frame a frame— no es para cualquiera.
La Graflex K-4 no compite con ninguna cámara digital. Lo que ofrece es algo que ningún sensor puede replicar: la fricción total del proceso y la obligación de pensar antes de disparar. Si eso te genera curiosidad, el video de Jason lo muestra todo en detalle.
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