Kodak Verita 200D: Un nuevo film en tiempos donde todo es digital?
Novedades 10 de abril de 2026

Kodak Verita 200D: Un nuevo film en tiempos donde todo es digital?

Kodak Verita 200D: Un nuevo film en tiempos donde todo es digital?

En una época en la que las imágenes digitales dominan prácticamente todos los aspectos de la fotografía y el vídeo, el anuncio de Kodak Verita 200D no pasa desapercibido. No tanto por sus especificaciones técnicas, sino por lo que representa. A medida que la industria continúa avanzando hacia sensores más precisos, flujos de trabajo más eficientes y resultados cada vez más controlados, Kodak decide lanzar una nueva película. Y eso, hoy, es una declaración en sí misma.

Verita 200D es una película negativa en color para cine, balanceada para luz diurna y con sensibilidad ISO 200. Sobre el papel, se ajusta a lo que uno esperaría de un stock moderno. Pero rápidamente queda claro que no está diseñado para competir en las mismas condiciones que otros materiales actuales. No busca ser el más limpio, ni el más neutral, ni el más “correcto” técnicamente.

Lo interesante es el contexto en el que aparece: Durante años, la evolución de la imagen fue empujando hacia una especie de perfección técnica: colores fieles, mínimo ruido, amplio rango dinámico, consistencia absoluta. Paralelamente, sin embargo, comenzó a crecer una tendencia opuesta. Cada vez son más los creadores que buscan alejarse de esa estética impecable y recuperar algo que lo digital, por sí solo, no suele ofrecer: carácter.

En ese sentido, el lanzamiento de Verita no parece casual. Kodak no sólo mantiene viva una línea de productos. Responde a una demanda que ha reaparecido, tanto en el cine como en la fotografía. Una búsqueda de imágenes menos perfectas, más orgánicas, con cierta impronta estética que no depende únicamente de la postproducción.

También hay algo simbólico en todo esto: En una era en la que incluso lo “analógico” se simula a menudo con presets, LUT o perfiles de color, Kodak sigue apostando por el origen físico de la imagen. No por nostalgia, sino porque hay cualidades que siguen siendo difíciles de replicar plenamente en lo digital.

Verita 200D, según se desprende del anuncio, apunta precisamente a eso. No intenta exactamente recrear una película antigua, pero sí acercarse a ese sentimiento. Una imagen menos clínica, con pequeñas desviaciones de color, con una respuesta menos predecible, con una estética que no se siente del todo neutra.

En última instancia, Verita 200D no es sólo un producto nuevo. Es una señal de que lo clásico no sólo sigue siendo relevante, sino que está volviendo a ser atractivo.

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