Freefly se suma a la L-Mount Alliance, y esto cambia bastante las cosas
En el mundo de las cámaras profesionales, las noticias importantes no siempre vienen con mucho ruido. A veces es un comunicado de prensa, una fecha que coincide con una feria de la industria, y de repente te das cuenta de que algo interesante acaba de pasar. Eso es exactamente lo que ocurrió a mediados de abril, cuando Freefly Systems se convirtió en el undécimo miembro de la L-Mount Alliance.
Para entender por qué importa, hay que arrancar por el principio.
La L-Mount Alliance es, en términos simples, un acuerdo entre fabricantes de cámaras y lentes para que todos sus productos funcionen juntos sin necesidad de adaptadores. Nació en 2018 con tres socios fundadores: Leica, Sigma y Panasonic. La idea era crear una montura de lente abierta y compartida, que cualquier fabricante pudiera adoptar. Con el tiempo se fueron sumando DJI, Blackmagic Design, Samyang, Sirui, Viltrox y otros, hasta llegar hoy a un ecosistema de más de 20 cámaras y 134 lentes totalmente compatibles entre sí. Eso significa que podés poner un lente de Sigma en una cámara Panasonic, o usar óptica de Leica en un cuerpo de Blackmagic, sin perder ninguna función. Es una libertad que otros sistemas no dan tan fácilmente.
Freefly, en cambio, es una empresa que muchos en el mundo del video conocen pero que no suele aparecer en las conversaciones de todos los días, porque sus productos no son para el público general. Arrancaron en 2013 con el MōVI, uno de los primeros gimbals —estabilizadores de cámara— que realmente funcionaron a nivel profesional. Desde ahí crecieron hacia los drones de alto rendimiento y, más recientemente, hacia cámaras de alta velocidad como la Ember S5K, capaz de grabar en 4K a 800 cuadros por segundo. Para tener una referencia: el cine tradicional usa 24 fotogramas por segundo. Lo que hace la Ember es capturar el movimiento con un nivel de detalle tan alto que, al reproducirlo a velocidad normal, genera esas cámaras lentas extremas que parecen imposibles. No es un producto para el fin de semana. Es una herramienta para producciones exigentes, documentales científicos, efectos especiales.
El punto clave está acá: hasta ahora, las cámaras de Freefly usaban montura Sony E de forma pasiva, lo que significa que el lente y la cámara no se comunicaban electrónicamente. Sin esa comunicación, no hay autoenfoque, no hay control automático del diafragma, y los datos del lente no quedan registrados en el archivo de video. Es como conducir un auto sin tablero: funciona, pero perdés información valiosa. La montura L, en cambio, tiene comunicación electrónica completa. Y eso es exactamente lo que Freefly necesitaba para dar el siguiente paso.
Tabb Firchau, el CEO de la empresa, habló de querer llevar lentes L-Mount a lugares donde nunca estuvieron antes: lanzamientos de cohetes, combate de incendios forestales. No es una frase de marketing vacía viniendo de ellos. Sus equipos ya se usan en condiciones extremas, y la montura L les abre un abanico de ópticas livianas y con electrónica avanzada que antes no tenían disponibles.
Todavía no hay productos L-Mount anunciados oficialmente. Pero el anuncio llegó justo antes del NAB Show 2026, que es la feria donde la industria audiovisual presenta sus novedades más importantes, así que es razonable esperar que algo concreto aparezca pronto. Puede ser una versión de la Wave o de la familia Ember con soporte L-Mount, o algo completamente nuevo.
Para quienes ya trabajan con el sistema L-Mount, esto es una señal clara de que la alianza sigue tomando en serio el mercado del video profesional. Primero fue Blackmagic, ahora Freefly. El ecosistema crece hacia arriba en la cadena de producción, y eso siempre termina siendo bueno: más opciones, más competencia, mejores herramientas.