La Riviera
En La Riviera, con apenas un puñado de vecinos y el murmullo del arroyo como único testigo, el tiempo parece haberse detenido para proteger la calma de la tierra. Fotografiar este rincón es un ejercicio de paciencia y respeto; es capturar esa paz suspendida donde el paisaje habla sin interrupciones y la inmensidad del horizonte se vuelve, por fin, un espejo de nuestro propio silencio.